
Desde Carrilet tenemos presente a los familiares de los niños atendidos en nuestro Centro. Esta vez nos fijamos en los hermanos y hermanas de los niños y niñas de la escuela.
Los hermanos y hermanas de los niños con TEA viven una realidad un poco compleja. Por un lado, a los sentimientos naturales entre hermanos, se suman dinámicas familiares intensas y a menudo dolorosas. No es fácil tener un hermano que tiene un funcionamiento diferente, con unas necesidades especiales, con unos requisitos extras, que acostumbra a atraer más la atención de los padres, que determina las actividades familiares cotidianas, también las actividades de ocio. Los toca adaptarse y hacerse cargo de la situación sin demasiado espacio para la réplica.
Al mismo tiempo, a menudo se ven abocados a tener cura del hermano/la en entornos escolares o sociales, Cuidarlos porque los quieren, porque sienten importando poderlos proteger.
Con todo esto, fácilmente los niños y niñas acaban teniendo un funcionamiento sobre adaptado, hiperresponsable que puede dejar silenciados y soterrados sus propios sentimientos.
En sesiones de grupo mensuales les ofrecemos la posibilidad de encontrarse con otros niños y niñas que tienen una situación similar. Encontrarse y compartir en un entorno propio, diferenciado del ambiente de casa, de la escuela, un espacio solo por ellos.
Grupo de hermanos y hermanas: Compartir es, en sí mismo, aligerador.
Entendemos este espacio en un doble vertiente educativo y terapéutico. Educativo porque se ofrece la posibilidad de poder aclarar aspectos concretos sobre el autismo, aclarar dudas y/o malentendidos, siempre de la mano de su interés y cuestionamientos. Por otro lado, una vertiente terapéutica en la medida que además de sentirse acompañados, tienen un espacio de expresión propia, de legitimación de las propias vivencias, el que los facilita la elaboración y la normalización de aquello que casi no tenían espacio para pensar.
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